28 junio, 2017

Errores Más Frecuentes al Maquillarse (II): Ojos, Mejillas y Labios

En la primera parte del este post sobre los errores más frecuentes con el maquillaje, te hablé de los relacionados con la preparación de la  piel, los correctores y la base. En éste quiero darte todas las claves para identificar las equivocaciones a la hora de maquillar cejas, ojos, mejillas y labios y que pueden poner en peligro tu imagen sin apenas darte cuenta. 


Vamos con ello...
 

Errores más frecuentes al maquillarse (II): ojos, mejillas y labios


Las cejas


No cuidar las cejas. Las cejas enmarcan el ojo, si están descuidadas, ningún maquillaje lucirá como debe. La sombra de ojos, por ejemplo, consguirá que los pelos impertinenes que estén bajo la ceja se noten mucho más. O un entrecejo exuberante te dará un aspecto rústico salvaje que sólo sabía llevar con dignidad y estilo Frida Kahlo. Aunque el trazado o el grosor están dictados por la moda, siempre hay una premisa: elimina los pelitos que estén fuera de su sitio y péinalas antes de maquillarte.


Maquillarlas en exceso. Unas cejas demasiado maquilladas dan un aspecto severo al rostro, así que se mejor evitarlas. El maquillaje de cejas está para definirlas y perfeccionarlas, procurando un aspecto lo más natural posible.


Utilizar un color inadecuado para tus cejas. Si tienes el cabello oscuro, maquíllalas con uno o dos tonos por debajo. Si tienes el pelo claro, todo lo contrario, utiliza uno o dos tonos por encima.


Las sombras


Utilizar demasiados tonos de sombra de ojos al mismo tiempo. Utilizar todo el colorido de tu paleta de sombras al mismo tiempo es un error (salvo que seas un maquillador profesional excelente), porque acabarás pareciendo un ave exótica. Es importante que los tonos estén en armonía y que difuminen muy bien.


Emplear tonos metalizados de sombra de ojos cuando ya has superado con creces la treintena. Los tonos con mucho brillo o metalizados marcarán las arruguitas de tus párpados, por lo que no conviene abusar de ellas si ya no eres una jovencita. Eso no quiere decir que no puedas utilizarlas, aunque es mejor aplicarlas en el lagrimal para aportar luz a a los ojos, o con un toque de glitter en el final del delineado de los ojos en ocasiones especiales, por ejemplo. 


Sombras de ojos


El delineado de ojos


Aplicarte el eyeliner sólo en el párpado inferior. Si te delineas sólo las pestañas de abajo, le darás un aspecto envejecido, triste y apagado a tus ojos.


Utilizar el eyeliner en la línea de las pestañas superiores, en las inferiores y un lápiz negro en la línea de agua cuando tienes los ojos pequeños, muy juntos o has superado la treintena.


Delinear la línea de agua con un lápiz oscuro si tienes los ojos pequeños y juntos. Los hará aparecer aún más diminutos. Para abrir visualmente tus ojos utiliza un lápiz blanco, nude o rosa claro en la línea interior del ojo.


Hacer un trazo grueso con el lápiz de ojos en la línea de las pestañas superiores, si tienes los ojos pequeños. Y si además el trazo no es limpio, es del mismo grosor en todo el arco y no finaliza con un pequeño rabillo ascendente, la cosa empeora aún más. 


La máscara de pestañas


Excederte con la máscara de pestañas. Una o dos capas son más que suficientes para enmarcar tu mirada, si te pones demasiado rímel, sólo conseguiras unas pestañas apelmazadas y un aspecto sucio. Un consejo: no dejes secar el producto entre una capa y otras, para evitar grumos y que las pestañas se peguen entre sí.


Emplear rímel waterproof a diario. Este tipo de máscara es muy cómodo, porque no se mueve de su sitio en todo el día; pero es difícil de desmaquillar, lo que implica que tus pestañas pueden sufrir. A diario es mejor utilizar una máscara normal y dejar la waterproof sólo para ocasiones especiales. 


No utilizar rímel waterproof cuando hace mucho calor, tienes la piel grasa y las pestañas muy largas. Cuando se dan las tres circunstancias anteriores, es fácil terminar con la máscar repartida por todo el ojos a los pocos minutos de salir a la calle. Para evitarlo, nada mejor que aplicarse un rímel waterproof en esas ocasiones. Tus ojos estarán impecables hasta que vuelvas a casa.


Maquillar con rímel las pestaña inferiores. Aunque hay a quien le gusta el efecto muñeca en sus pestañas, lo cierto es que maquillarlas suele dejar el ojo con un aspecto sucio, además de empequeñecerlo. Si quieres remarcar las parte inferior de tus ojos de un modo natural, no hay nada mejor que un lápiz bien difuminado en esa zona.


Maquillaje de ojos


Rizarte las pestañas después del rímel. Un error importante, más allá de la estética. Cuando la máscara se seca, vuelve las pestañas más débiles y quebradizas, por lo que aplicar el rizador en ese momento puede arrancarlas y partirlas. Es mejor utilzar el rizador antes de maquillarlas o aplicar el calor del secador desde abajo (a unos 30 cm.) para curvar las pestañas sin presión.


Bombear el aplicador de la máscara de pestañas en el tubo. Si introduces y sacas el aplicador varias veces para que el cepillo quede mejor impregnado de rímel, sólo conseguirás dos cosas: que las bacterias entren en el tubo y que tus pestañas queden apelmazadas y con grumos. La cantidad que absorbe el cepillo es la justa para maquillar con una capa las pestañas, si la cargas más, seguro que te excederás. Es mejor aplicar dos capas para controlar la cantidad. Y si no consigue sacar demasiado producto del tubo, probablemente es que esté ya seca o a punto de terminarse, lo que es un indicador claro de que debes reponerlo.


Utilizar rímel seco y/o que lleve mucho tiempo abierto. Hay miles de trucos para recuperar un rímel seco en Internet... y no te recomiendo ninguno. Muchos de ellos son realmente peligrosos para tus ojos. Y, por otra parte, cuando la máscara está seca, es un indicador de que no se ha cerrado bien, ha entrado aire o ya tiene tan poco rimel dentro, que se ha secado por el simple hecho de sacar el aplicador. En cualquier caso, hay que reponerla, no añadirle agua, solución única para las lentillas o desmaquillante.


Los polvos de sol y el blush


Emplear los polvos bronceadores como colorete. El tono de este tipo de polvos de colores terracota y marrones es poco favorecedor para usarlo como blush. Los colores ideales para darle color a tus mejillas deberían ser los que aparenten un tono saludable y jugoso, como los rosados, naranjas o corales. De hecho, lo realmente recomendable es utilizar polvos bronceadores y blush, cada uno en su sitio. 


Utilizar un sólo tono de colorete. Para sacarle todo el partido a tus mejillas lo mejor es tener dos tonos: uno para remarcar la línea del pómulo y otro más claro para aportarle luz y jugosidad, en la zona superior.  


Blush


Aplicar demasiado blush sobre las mejillas. Para conseguir un buen aspecto no hay que poner mucho colorete, sino saber cómo y dónde hacerlo. En general, recuerda que no debes dar brochazos circulares en el centro del pómulo, sino en dirección a la sien, partiendo de la mitad de la mejilla. Pero ten presente que el lugar donde aplicar el blush variará según la forma de tu rostro.


Utilizar el colorete inadecuado para tu tipo de piel. Si tienes la piel seca, te conviene utilizar un blush en crema o líquido, si lo usas en polvo, tu piel se resecará más aún. Y, por el contrario, si la tienes grasa, te conviene usar el colorete en polvo, si lo usas en crema no se mantendrá en su sitio y le aportará grasa a tu rostro.


Los polvos


Excederte con los polvos translúcidos. Los polvos es mejor aplicarlos únicamente sobre la zona "T", que es en la que más grasa y brillos se acumulan, así matificarás, pero sin que tu piel parezca tan empolvada como la de María Antonieta.


Los labios


Maquillar los labios si están secos, despellejados o cuarteados. Cualquier labial, incluso el brillo, queda rematadamente mal en unos labios descuidados. Los pigmentos del producto marcarán las pielecillas y las grietas aún más, ofreciendo un aspecto descuidado. Y la cosa empeora si se trata de barras de labio de acabado mate.


Maquillaje de labios
 

Perfilar los labios antes de pintarlos si lo que quieres es un resultado natural. Delinear los labios cuando ya están maquillados aporta un toque natural, además de lograr que el labial no se mueva de su sitio.


Delinear los labios después de pintarlos, si lo que quieres es un resultado pulido y muy definido. Cuando se quiere un maquillaje de labios perfecto y sofisticado, es imprescindible perfilar antes de maquillar los labios.


Emplear un delineador con un color más oscuro que el de la barra de labios. Aunque se ha repetido hasta la saciedad, siguen viéndose boquitas ochenteras... y quedan tan mal. Y no estoy hablando de la técnica ombré lips, sino de mal gusto.


Perfilar los labios por fuera de su contorno natural. Sólo un maquillador profesional (y muy bueno) puede salir airoso de este tipo de truco de maquillaje. Para las que tienen los labios finos hay multitud de trucos sencillos y eficaces para conseguir unos labios con más volumen con dignidad. 


Apretar los labios entre sí una vez pintados, para que, supuestamente, el color se reparta mejor y quede bien sellado. Ese gesto tan femenino puede arruinar tu maquillaje de labios. La barra de labios se puede desplazar, el perfilado se puede emborronar, el gloss puede terminar fuera del contorno de tu linda boquita... un desastre. Cuando te pintes los labios, déjalos tal cual. El único gesto que puedes permitirte: apretar los labios contra un pañuelo para eliminar el exceso de pintura.


Utilizar demasiado gloss, llegando hasta el borde de los labios. Si te pasas con el gloss puede parecer que acabas de comerte un bocadillo de panceta... no te digo más. Lo ideal es aplicarlo en la zona central y luego extenderlo con los dedos o el pincel sin llegar al contorno de los labios.


No elegir los colores adecuados. Un tono de barra de labios inadecuado puede arruinar tu imagen. Para escogerlo es importante saber qué paleta de colores encaja con tu color de piel y de cabello. También es conveniente tener en cuenta tu edad, el tamaño de tus labios, la ocasión en la que lo lucirás... y el estado de tus dientes. Si tienen un cierto tono amarillento, es importante que evites los tonos cálidos y con pigmentos amarillos como los naranjas, los corales o los rosas claros; optando por los colores más fríos y con tonalidades azules como los frutales, los rosas fucsias y los rojizos.


¿Qué otros errores crees que cometemos la mayoría al maquillarnos? Cuenta, cuenta...




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21 junio, 2017

Errores Más Frecuentes al Maquillarse (I): Correctores y Bases

Me encanta el maquillaje, lo reconozco. Aunque a diario y si no tengo compromisos de trabajo sólo suelo utilizar delineador, rímel y barra de labios; me encanta sacar todo el arsenal de maquillaje en cuanto tengo oportunidad. 


Soy de la opinión de que el maquillaje es la herramienta perfecta para sacar la mejor versión de una misma, al menos hablando del rostro. Además, coger esponjas, brochas y lápices me parece de lo más divertido... siempre que tenga tiempo para hacerlo bien, claro. 


Y es que el maquillaje bien hecho es todo un arte, que requiere cierta destreza, práctica y dedicación. Por eso es fácil cometer errores, mucho errores. 


Para que sepas cómo evitar estas meteduras de pata, primero tendrás que saber cuáles son las más frecuentes y cómo solucionarlas. Así que si te interesa el tema, sigue leyendo, porque he recogido estos errores y sus soluciones en este post. 


En esta primera parte encontrarás las equivocaciones más habituales relacionados con la preparación del rostro, los correctores y la base de maquillaje.


Errores más frecuentes al maquillarse (I): correctores y bases


En líneas generales


No limpiar la piel antes de maquillarla. Plantéate el maquillaje como pintura como un lienzo: si este no está impoluto, lo que hagas después con él no lucirá. Una piel con restos del maquillaje anterior, con sudor o con suciedad impedirá que el maquillaje se fije, que quede uniforme y que resulte luminoso.


No hidratar la piel previamente. El maquillaje no disimula una piel seca y cuarteada, todo lo contrario, pondrá de relieve su falta de cuidados. Por no hablar de que el tono quedará desigual y apagado.


No aplicar contorno de ojos antes. La función del contorno de ojos es la de hidratar, nutrir y alisar, por lo que es importante ponerlo en la zona antes de maquillarla. De ese modo los correctores y la base podrán disimular las imperfecciones (ojeras, bolsas...), en lugar de llamar la atención sobre ella.


No nutrir los labios. Si los labios están deshidratados, ningún labial quedará bien, especialmente los más oscuros. Si es necesario, exfolia los labios antes, hidrátalos y luego maquíllalos.


Maquillarse sin tiempo o sin una luz adecuada. Si vas con la hora justa o la luz con la que cuentas no es la ideal (fluorescentes, luz cenital, poca luminosidad...), es mejor que no te maquilles, porque el resultado será deficiente. Es mejor optar por un poco de rímel, un poco de gloss y un toque de colorete, antes que salir a la calle hecha un espantajo. 


Maquillaje


No dejar pasar unos minutos desde que te has aplicado la hidratante hasta que vas a maquillarte. Si te pones la hidratante e inmediatamente te maquillas, lo único que conseguirás es que la base resbale sobre la crema y que no se fije lo suficiente. Además de asegurarte todo tipo de brillos y aspecto grasiento.


Utilizar ampollas flash para que el maquillaje te dure todo el día. Este tipo de productos están formulados para alisar y mejorar el aspecto de la piel durante unas pocas horas, si pasa mucho tiempo lo que acaban haciendo es cuartear la base y modificar su tono. Si después del trabajo tienes un compromiso, es mejor que te desmaquilles y comiences de nuevo, aplicándote entonces la ampolla.


No tener en cuenta tu edad y la ocasión para la que te maquillas. Maquillarse a los 20 no es lo mismo que maquillarse a los 50, porque ni la piel ni el ritmo de vida es el mismo. Del mismo modo, el maquillaje que es apropiado para una noche de fiesta con amigas, no lo es para ir a trabajar durante el día a un despacho de abogados. La intensidad, las texturas, los colores y los productos deben ser los apropiados para cada mujer y para cada ocasión.


Excederte con el maquillaje. Un maquillaje exagerado es uno de los peores errores que puedes cometer y que sólo se perdona cuando no se han cumplido los 20 años. Un rostro demasiado maquillado hace parecer mayor, es poco elegante y, aunque sea injusto, resta credibilidad profesional.


Los correctores


Utilizar el corrector de ojeras para disimular cualquier tipo de imperfección. Cada defecto se corrige con un producto específico. Si intentas tapar granitos o manchas con el correcto de ojeras, lo que lograrás es que se noten más aún.


Emplear el corrector después de la base de maquillaje. Aunque hay partidarias del corrector postbase, porque afirman que al aplicar la base desaparecen, lo cierto es que el efecto es más natural si se corrige antes de maquillar. Sólo si hace falta una mayor cobertura para imperfecciones importantes, es recomendable utilizar el corrector después de la base. El secreto para no arrastrar el corrector con la base: difuminarlo bien y aplicar el maquillaje con pequeños toques, sin frotar. 


Correctores


Poner capas gruesas de corrector para esconder imperfecciones. Utilizar cantidades ingentes de corrector no ayuda a disimular mejor los defectos, sino todo lo contrario. Lo mejor es aplicar capas finas y difuminarlas bien y, sólo si es necesario, poner un poco más sobre la zona en la que estás trabajando.


No difuminar bien los correctores y neutralizadores. Si no difuminas bien este tipo de productos no conseguirás fundirlos bien con la base y se notará una especie de parche sobre tu piel. Y, por otra parte, cuánto más gruesa sea la capa, más fácil es arrastrarla con el maquillaje que apliques después.


Utilizar el iluminador como corrector de ojeras. El iluminador es para eso, para iluminar. ¿Te imaginas la incongruencia que implica iluminar un defecto como las ojeras o las bolsas para que se noten más aún? Para corregir, el corrector y el neutralizador.


La base


Elegir una base con uno o varios tonos por encima del color de tu piel. Hay quien piensa que un color algo más oscuro que el suyo le dará un aspecto más bronceado y saludable, cuando lo único que se consigue es un efecto de lo más artificial. Además, pone años encima y consigue que se noten las divisiones entre las zonas que están maquilladas y las que no lo están. 


Base de maquillaje


Escoger una base de maquillaje con uno o varios tonos por debajo de tu color natural. Al igual que en el caso anterior, escoger un tono que no es el propio es un error, aunque en este caso por defecto en lugar de por exceso. Un tono muy claro le dará un tono enfermizo a tu piel y marcará las divisiones del maquillaje. Para acertar lo mejor es probar la base en la zona del mentón o del cuello.


Utilizar el mismo tono de base cuando estás bronceada. Lo ideal es tener dos bases, una más clara para el invierno y otra más oscura para la época en la que tu piel esté más dorada. Para las épocas intermedias puedes irlas mezclando para irlas adaptando a las distintas etapas por las que vaya pasando tu piel.


Aplicar la base de maquillaje con movimientos ascendentes. La base debe aplicarse con movimientos descendentes, especialmente en la zona que está bajo los ojos. De ese modo conseguirás una cobertura más natural y evitarás levantar el vello y que se note más.


Apostar por el maquillaje compacto si no tienes mucha experiencia. El maquillaje en polvo requiere de una técnica muy depurada para obtener unos buenos resultados, si no tienes mucha práctica, es mejor que optes por maquillajes fluidos o en crema, o que lo emplees sólo para retoques. 


Maquillaje compacto


Olvidarse del cuello, las orejas y el escote. Si maquillas tu rostro, no debes olvidarte de lo que le rodea y que no tapa la ropa. Esto no quiere decir que tengas que maquillarlos completamente, pero sí que debes utilizar el exceso que haya quedado en tus dedos, esponja o brocha para darle unos pequeños toques que igualen el tono. También puedes darle un toque de polvos para igualar visualmente las zonas. En caso de que te guste el maquillaje muy natural, tienes otro truco: si comienzas a maquillar desde la zona "T" (la más problemática) y extiendes desde ahí la base, ni siquiera necesitarás igualar, porque el degradado de tonos es progresivo.


Te espero en la segunda parte, en la que te hablaré de las equivocaciones más recurrentes en el maquillaje de ojos, mejillas y labios. Nos vemos pronto...






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14 junio, 2017

Cómo Servir el Café a Tus Invitados

En este post quiero hablarte de cómo servir el café a tus invitados desde un punto de vista formal. Aunque invitar a tomar café a la familia o a los amigos suele ser algo bastante relajado, lo cierto es que conviene saber cómo hacerlo siguiendo unas normas básicas de cortesía.


Incluso cuando se trata de personas cercanas, el hecho de preocuparse en servirlo con una cierta ceremonia es una forma de demostrarles que nos importan, que les apreciamos tanto como haríamos con invitados de compromiso.


A continuación encontrarás las claves para servir el café a tus invitados siguiendo las reglas de etiqueta... y de cómo comportarse si eres tú el invitado.


Cómo servir el café a tus invitados


Dónde ofrecerlo


Si vas a ofrecer café a tus invitados tras la comida o la cena, puedes hacerlo tanto en la misma mesa en la que habéis comido como en una estancia diferente.

 
Si lo vas a servir en la misma mesa de la comida, no te olvides de retirar todos los platos, cubiertos y copas que hayáis utilizado, a excepción de las copas de agua. También debes retirar las migas y cualquier otro elemento que pueda molestar. El café es parte de la sobremesa, por lo que conviene diferenciarlo de la comida, y retirar todo es la manera perfecta de conseguirlo.


El servicio de café


Si tienes intención de servir café a tus invitados, dispón todo lo que vayas a necesitar antes de que lleguen. De ese modo podrás disfrutar de su compañía, en lugar de estar trasteando en la cocina para prepararlo.


Servicio para el café


Lo ideal es que prepares:


Una bandeja


De ese modo podrás llevar todo el servicio del café, sin necesidad de hacer varios viajes. Es importante que sea cómoda de llevar. Si su superficie es muy deslizante, te aconsejo que coloques un mantelito para evitar que se caiga nada.


Una jarra para servir el café


A la mesa no debería llevarse la cafetera en la que se ha preparado el café, salvo que ésta sea excepcionalmente bonita o que se trate de una de las de cápsulas.


Lo más recomendable es llevar el café a la mesa servido en una jarra apropiada.


Jarra para la leche


Ni hablar de llevar el tetrabrik a la mesa. Lo ideal es tener dos jarras, una para la leche caliente y otra para la fría, así se podrá graduar la temperatura para cada invitado.


Azucarero


Aunque antes con un azucarero era suficiente, ahora lo más habitual es servir azúcar blanquilla, integral de caña y edulcorantes como la sacarina o la stevia.


Si pones azucareros, no te olvides de colocar una cucharilla para que los invitados se puedan servir en caso de que sean en grano y unas pinzas si se trata de terrones. 


En la mayor parte de los establecimientos de alimentación tienen azúcar y edulcorantes en sobrecitos individuales, te recomiendo que tengas algunos para ofrecérselos a los invitados. Es una forma más higiénica de endulzar el café.


Azúcar y pinzas de servir
Si pones el azúcar en terrones, coloca unas pinzas para servirlo


Tazas


Siempre con sus correspondiente platos. Te recomiendo que sean de porcelana o loza, porque son más apropiados para degustar el café, puesto que la bebida se enfría de una forma más lenta y uniforme. Hay también quien prefiere las de cristal, por motivos estéticos y para apreciar el color del café. Eres tú quien debe decidir si antepones el sabor a la vista.


Aunque lo más formal es que todas las tazas y platos sean iguales, lo cierto es que si tienes modelos desparejados, podrías llegar a utilizarlos en el mismo servicio. Siempre que sigan una cierta pauta y que combinen entre sí. Las tazas antiguas de porcelana, por ejemplo, son perfectas para este fin. La idea es que el servicio parezca salido de un escaparate de un anticuario, no de una liquidación de una tienda de Todo a 1 Euro.


Taza de café


Si dispones de una vajilla bien surtida, puede poner distintos tamaños de taza según el tipo de café que vayas a servir: las más pequeñas para expressos o cafés solos y las más grandes para cafés dobles, cappuccinos o con leche.


Recuerda que la taza se debe colocar bien asentada sobre el plato y con el asa mirando a la derecha, salvo que sepas positivamente  que tu invitado es zurdo.


Cucharillas


Las cucharillas deben ser pequeñas, apropiadas para cafés e infusiones. Si te es posible, evita las de postre, porque suelen ser demasiado grandes. 


Servilletas 


No te olvides de preparar servilletas. Lo más formal sería que fuesen de tela, aunque siempre puedes recurrir a las de papel. En la mayor parte de supermercados e hipermercados tienes servilletas de papel de pequeño tamaño, ideales para este fin.


El tamaño perfecto para las servilletas para el café (y los desayunos) es de 20 x 20 cm.


Infusiones


Puede que algunos de tus invitados prefieran infusiones al café, así que deberías tener algunas. No hace falta que tengas muchas, pero sí las más comunes: té, manzanilla, poleo...


Puedes colocarlas en una cesta, en una caja o en un plato, siempre que la disposición sea ordenada y agradable a la vista.


Dulces


A la hora de servir el café, no está de más ofrecer algunos dulces: bombones, macarons, pastas, galletas... Colócalos en un plato o bandeja de una forma agradable o en el propio plato del café. 


Macarons


Licores


Puedes servir también licores, tanto con el café como después de él. Mi consejo es que los ofrezcas  una vez que los invitados se hayan acabado el café o las infusiones, así podrán disfrutar de ambas cosas sin que interfieran. Eso sí, si quieres que la sobremesa no se alargue indefinidamente, sí que puedes servirlos al tiempo.


Cómo servirlo


Elige un café de buena calidad. Mejor de tueste natural que torrefacto o mezcla. El café torrefacto se obtiene añadiéndole azúcar a los granos en el proceso de tostado, que se carameliza y le da ese tono oscuro y como barnizado. Este caramelizado le aporta color, pero oculta los aromas y sabores del café. Y, por otra parte, es más amargo. El tueste natural proporciona todo el sabor y aroma del café, sin aditivos.


Café en grano


El café se hace en el momento de servirlo, jamás lo ofrezcas recalentado, porque la calidad deja
mucho que desear. 


Antes de servirlo, remuévelo en la propia cafetera antes de verterlo en la jarra, así todo el café será uniforme en cuento a sabor, intensidad y temperatura.


Si se trata de una cafetera de cápsulas, procura prepararlo tú, en lugar de dejarle la tarea a tus invitados.

 
Si el invitado quiere repetir, lo ideal es cambiarle la taza, salvo que te diga que no es necesario.


Taza de café


En caso de que algún invitado quiera una infusión, no introduzcas tú la bolsita en el agua, deja que lo haga él. Sólo tienes que servir el agua caliente.


No sirvas el azúcar tú a los invitados, permite que lo hagan ellos.


¿Y los invitados?


Si eres tú a quién invitan a tomar café, es recomendable no olvidar las buenas maneras. 


Cuando te inviten a tomar café en una casa ajena, y por mucha confianza que tengas, procura no excederte con las exigencias. Eso de un café corto con leche de almendras y un toque de canela y chocolate amargo en polvo, déjalo para las cafeterías... y sólo si son muy fashion.


Distintos tipos de preparación de café


Cuando te vayan a servir el café y la leche, no ayudes al anfitrión levantando la taza de la mesa para acercársela. Lo único que puedes lograr es que el líquido se derrame sobre la mesa... o sobre tu mano. 


Cuando remuevas el azúcar, no hagas demasiado ruido con la cucharilla.


Saca la cucharilla del líquido una vez que hayas disuelto el azúcar, dejándola reposar en la taza. No la dejes en el interior, sujetándola con el dedo cuando vayas a beber.


No sorbas el líquido cuando vayas a beber.


Evita tomar el café a cucharaditas, es para beberlo. 


No soples el café o la infusión si está muy caliente, espera a que se enfríe.


Nunca mojes las galletas o pastas en el café. No sólo es de mala educación, además corres el riesgo de que caiga dentro de la taza y acabes con una mancha.


¿Tomamos un café?




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